Déjala en paz. Lo mejor que puedes hacer, si te importa el bienestar de la niña, es dejar espacios para que ella pueda relacionarse a solas con su padre. Es decir, dejar que el padre pueda pasar la tarde con ella o con ella y su hermano sin que estés tú. De lo contrario, la niña acabará cortando la relación con su padre, porque si para estar con él tiene que tragar contigo (y está en su perfecto derecho de no querer hacerlo), entonces optará por no querer estar con él.
Objetivamente, eres la señora que ha estado un año y medio acostándose con un hombre casado y con hijos, lo que le ha costado la salud mental a la madre de la niña. No está obligada a ser tu amiga, aunque sólo sea por todo el daño que has causado a su madre, una persona a la que imagino que quiere mucho. Mírate al espejo, reflexiona y respeta su decisión.
Quizá es cierto que «no puedes controlar de quién te enamoras», pero una cosa que sí puedes controlar es no pasar 1 año y medio acostándote a escondidas con un hombre casado. Tú has tomado tus decisiones y, como adulta que eres, has escogido hacer daño a sabiendas. Ahora, como adulta, acepta las consecuencias.