Cuando alguien quiere que estés allí, no le importa el dinero. Yo me casé en septiembre y dejamos bien claro que queríamos su compañía ese día, compartir y no queríamos regalos. No consiento que alguien que yi quiero deje de ir a mí boda por no tener dinero, ni que vaya a pasar estrecheces para no quedar en entredicho. Lo mio fue una boda pequeña y no hubo ni un mal rollo, luego a la mayoría les entró por una oreja y les salió por la otra, y aparecieron con el sobrecito, que se lo agradecemos, pero al que le iba mal, no tuvo que pasar ningún mal rato. Como nosotros ya teníamos el dinero para pagar la boda, con lo que nos dieron nos dimos el capricho de comprar unos muebles y tan felices.