Te ha vendido la moto, ha mojado el churro, se ha cansado y a por otra. Suena cruel pero es la triste realidad. Te has dejado tomar el pelo.
Ni está tan mal con su mujer, ni la va a dejar jamás. Simplemente le gusta tener un extra de adrenalina, sentirse desado, la aventura, lo prohibido… pero sin ningún compromiso realmente. Es una de las historias más viejas del mundo. Siguen siempre el mismo guión.