Los niños aprenden equivocándose, y romper un plato es un accidente.
JAMÁS pegaría a mi hija porque siendo adulta aún recuerdo lo que duele. Y recuerdo que solo aprendí a tener miedo y a desconectarme de la realidad.
No toleréis que agredan a vuestra hija…en el futuro los primos podrán hablar de lo sucedido y retomar el contacto, pero el respeto que ella os tiene como padres lo estáis ganando ahora.
¿Qué hay más grande que saberse respetado y protegido por tus padres cuando lo necesitas?
No solo le estáis enseñando que si saltas a lo loco se rompen cosas. Le estáis enseñando a respetarse a sí misma, dónde es y sobre todo DÓNDE NO ES. Es algo que va a recodar para siempre.
Gracias por intentar hacerlo de otra manera y compartirlo.