Se llama tener aficiones. ¿Tú no tienes ninguna? ¿Pasarse el día en TikTok, ver una serie del tirón o estar enchochada con el reality de turno no es adicción? No, eso son aficiones socialmente aceptadas para los adultos.
Mi marido tiene 47 años, yo 44 y ambos jugamos al Pokémon Go y nuestro hijo de 8 añitos nos acompaña cuando salimos. Intercambiamos bichos, nos pasamos regalos y disfrutamos mucho de las rutas juntos. En casa también lo miramos, cada cierto tiempo aparecen nuevos Pokémon, los amigos te mandan regalitos… Es un juego con eventos y un montón de cosas divertidas.
Somos dos padres y adultos plenamente funcionales con sus trabajos, sus responsabilidades en casa y cuidando de un niño autista no hablante con dependencia de grado 2 reconocida y sobre cuyo aprendizaje y evolución nos dan la enhorabuena tanto en el colegio como en sus terapias. Jugar a Pokémon no te incapacita como adulto funcional, son peores otras cosas, como tener prejuicios, por ejemplo.
Para V: nosotros también somos jugadores de videojuegos. Tengo un peque con discapacidad y los ratos para mí son escasos. Me planto delante de la consola y despejar la mente así una horita es maravilloso.
Para Ginebra: ¡Que suerte! Nosotros visitamos un piso desde el que se captaba un gimnasio, pero estaba hecho polvo y necesitaba reforma hasta arriba. Si no, de lujo.