Buenas, soy profesora también, como el marido de la autora y la vecina. Un comentario: a mis compañeros no los tocaría ni con un palo, ni por muy buenos que estuvieran, que los he tenido, ni por mucho que me atraigan intelectualmente (ni de mi centro, ni de otro)… qué no, que tengo un marido aquí sentado que se desvive por mí, que me aguanta cuando le hablo de los alumnos, que me soporta el que a veces llegue tarde… Y al que quiero con locura y me está aguantando las oposiciones (¿Pa qué voy a comerme una hamburguesa teniendo un buen filete en casa?)