Sí, estás equivocada.
La maestra no se puede parar a valorar las muy específicas rutinas de cada familia, que si en mi casa necesitamos un ritual de desayuno y por la noche comemos la verdura escondida en bolitas, que si en casa de Fulanito esto y que si en casa de Menganito lo otro. Imagínate a los 25 niños y sus 25 mamás y sus 25 papás, como si fueran el centro del mundo, pidiendo que el sistema se adapte a sus muy especiales rutinas y costumbres.
En general, hasta donde yo sé, es potestad del cole dedicir qué alimentos se permiten o no en el almuerzo de los alumnos. En el cole de mis hijos, por ejemplo, no se puede llevar bollería, chocolate, galletas o zumos envasados. Nos adaptamos y ya está, ponemos como almuerzo algo que sí esté permitido, fruta, sándwich o yogur, por ejemplo. ¿Tú no puedes hacer lo mismo?