Siento que fui yo quien público esto. Creo que soy la única o una de las pocas que en medio de este silencio ensordecedor y todas las acusaciones de parte de los comentarios que leí puedo ser capaz de escuchar tu desgarrador grito de ayuda. Al igual que tú, estoy contra la espada y la pared. Y por mi pensamiento no deja de cruzarme el «tengo que dejarlo». Estoy consciente que necesito ayuda. El problema es que no se por donde empezar. Me gustaría tener contacto contigo, te dejo mi correo electrónico [email protected]