Autora no te tienes que justificar. Estás viviendo la vida que has elegido, que te has currado, tienes una pareja que hace equipo contigo y con quien compartes objetivos vitales, dos niños sanos y casa propia. Y sólo tienes 30 años! Tienes tiempo, recursos y cerebro para hacer lo que te propongas. Tu amiga es una amargada que no tiene nada más que envidia, porque sus aspiraciones son las mismas que las tuyas: tener la vida que le gustaría. Pero ella no lo ha conseguido y tú sí.