Mi pareja es bastante gamer y yo en cambio, no lo soy. Yo creo que la clave está en el equilibrio y en no descuidar el tiempo de calidad en pareja pero tampoco el tiempo a solas. En mi caso, cuando él juega, yo aprovecho para hacer deporte o leer algún libro; pero siempre tenemos algún ratito juntos dando algún paseo o viendo algo en la tele. Hay días, como los viernes, que él tranquilamente puede estar tres horas o más jugando, pero mientras sea algún día suelto y haga su parte (que no «ayudar») con las tareas de casa, a mí no me molesta, pues yo fácilmente ocupo el tiempo en lo que sea.
Sobre todo, equilibrio, no dejar de ser un adulto funcional por estar pegado a la consola, ni descuidar las relaciones con las personas.