Los amigos van y vienen. Los que tenemos trabajos con alta movilidad geográfica sabemos de eso, haces un grupo y son como familia, te mudas y se acabó. Con suerte, un WhatsApp en el cumple y otro en navidad, y eso no cambia que les diera un riñón 10 años después si lo necesitasen. Son etapas, las vidas evolucionan y se entrelazan y siempre hay gente por descubrir allá donde vas.