Ábrete una cuenta en otro banco, trasfiere la mitad de lo que hay ahora en la conjunta a la tuya y te quitas de titular de la que tienes a medias. Fin del problema. Cuentas separadas. Cuando tú marido te pregunte, le explicas que estás hasta el gorro de dar explicaciones de si compras tampones o compresas o si comes yogures o salmón.