Yo viví una relación así. Fueron 2 años y medio, que no es demasiado, pero suficiente como para responderte creo.
Yo llevaba viviendo sola muchos años. Empezamos a salir y prácticamente dos meses después estábamos conviviendo. ERROR. Después, como bien dices, yo seguía haciendo las mismas cosas que he hecho siempre, compra, casa, reparaciones, pagos, bancos, médico, en fin, la vida. Pero siendo dos hay más ropa, hay más gastos, hay más compra, y como yo siempre he hecho esas cosas…pues seguí haciéndolas. ERROR, porque él no hacía nada. Con respecto a sus amistades o familia, digamos que un poco igual: yo tiendo a acordarme de cumpleaños y regalos de la gente que me importa y poco a poco su familia y amigos se convirtieron en gente que me importa, con lo cual empecé a hacerlo por ellos también. Y no me importaba, lo que sí me fastidiaba es que él no sólo no apreciaba estas cosas, sino que terminó dándolas por hecho, y se convirtieron en una obligación. Otra más.
Todo esto lo hablé con él en diferentes ocasiones, siempre había excusas por su parte pero como yo estaba enchochada y pillada, le quité importancia y pensé que eran cosas normales del principio y que cambiaría. ERROR definitivo. Creo que muchas mujeres se quedan en esta esperanza por demasiado tiempo hasta que asumen que es así y se aguantan.
Él me decía que no se daba cuenta de que el suelo salón estaba lleno de migas, o que el baño estaba sucio, o que falta leche en la nevera, que se lo dijera y ya está. Yo le decía que tiene putos ojos en la cara y que yo no soy su educadora ni su madre. También venía con ese argumento magnífico de parásito que han dado más arriba, que si hacía antes las mismas cosas estando sola, por qué me quejaba tanto ahora. Increíble.
Después del primer año y medio encargadome absolutamente de todo en la convivencia, de tener mil conversaciones y discusiones al respecto, dejé de hacer su parte. Dejé de lavar su ropa, ponía sólo mis lavadoras. Dejé de hacer comida para ambos, hacía sólo para mí, dejé de recordar, planificar y reservar las quedadas y escapadas con sus colegas, hacía mis planes con mis amigas, para ver qué pasaba.
Y pasó que él llevaba la ropa sucia a su madre, pedía su comida a domicilio (todos los días) y cuando vino una multa de su coche y también pasé tres kilos, cambió la dirección de nuevo a casa de sus papis que sí le avisaban y le recordaban, y pasó que su vida social se redujo bastante. Pero seguía sin ocuparse de una mierda.
Así que el último año fue un horror, porque estas cosas llevan a otras, él me decía que se sentía poco atractivo porque yo ya no le buscaba, y yo, que no me pone nada tener un hijo tonto en vez de una pareja, pero increíblemente él no veía conexión entre una cosa y la otra, me decía que eran excusas.
Evidentemente le mandé a la mierda.
Tenía cosas buenas. Era divertido, teníamos aficiones comunes, nos reíamos juntos, se mostraba orgulloso de mí y de mis logros… Por eso estuvimos dos años y medio y no tres meses, y supongo que por cosas así, otras personas se conforman con lo de la carga mental y no metal. Yo creo que no compensa.