Entiendo lo que dices y claro que hago autocrítica, de hecho ya digo que puedo ser directa.
Pero también creo que hay un punto medio entre “sincericidio” y no poder decir nada que no sea lo que la otra persona quiere oír. Yo no voy echando broncas ni insultando, intento cuidar las formas.
Y sobre todo, esto no me pasa con otras amistades. Por eso para mí no era solo cómo digo las cosas, sino la dinámica.
Por ejemplo, una vez, después de conocer a alguien de paso y besarse, a las dos semanas ya quería ir a visitarlo a su ciudad, y yo le dije algo tipo “me parece genial, pero igual ve poco a poco porque no lo conoces aún y la ilusión a veces engaña”. Y aun así se lo tomó mal.
Entonces llega un punto en el que cualquier cosa que no encaje se convierte en problema.