En un regalo, lo importante no es el regalo, son las manos que te lo dan. El ha pensado en tí, en tu cumpleaños y le ha puesto muchísima ilusión. Por qué se lo vas a fastidiar? Serías muy mala persona y una desagradecida. Disfruta del reloj y llévatelo tú a cenar por ahí. Y los dos contentos! Ves que fácil?