Tú eres libre de decidir con quién te acuestas y cuándo, eso de primeras. Y él también lo es de decidir si quiere estar detrás de una persona durante X meses o no.
Déjame preguntarte: ¿nunca tienes sexo en la primera cita porque no te sientes segura, por motivos de salud y salvaguarda, o porque tu pensamiento es «yo no soy de esas, yo voy a darme a valer, yo no soy para cualquiera, a mí hay que trabajarme»? Porque si es el primer caso, me parece fantástico, pero si es el segundo, si estás con una persona que no sólo te da buena energía, sino que sabes que puedes confiar en él, os gustáis, y te niegas a ti misma un buen rato sólo por el pensamiento de «oigh, qué va a pensar de mí, me va a tomar por una cualquiera», no me parece tan fantástico ya, la verdad. Entiéndeme, no hablo de que te encames con el primero que tenga unos ojos bonitos, pero tampoco colocarte en el pedestal de la doncella de hielo y asumir que el hombre que se arrime a ti tiene que escalar el Everest en bañador para llegar hasta ti. Porque eso, con quince años, puede ser disculpable, pero con 32 como que aburre un poco.
Que yo sé que es tu manera de pensar y que se lo dijiste desde el principio, sí, pero ya me vienes diciendo «no hay sexo en la primera cita, ni en la segunda, tercera…», pues no me extraña que el hombre piense que no hay feeling. Yo también lo pensaría si cada vez que intento tomar de la mano a una persona me pone el stop y me dice que no va a haber mandanga por lo menos hasta dentro de medio año, sería decirme «a esta persona no le gusto y no sabe cómo decírmelo; vamos a estar saliendo un montón de tiempo, me voy a encariñar, me voy a ilusionar y al final me va a decir que mejor como amigos. Para eso, corto ahora antes de hacerme yo daño». Y de nuevo: que eres libre de poner tus reglas. Pero la otra persona también lo es de aceptarlas.