Es el futuro y para las más adelantadas ya es el presente: amigas virtuales. Que siempre te dan la razón y te dicen lo maravillosa que eres. Es algo que va a ser bueno en algunos casos, por ejemplo gente muy mayor que vive sola, gente que se está demenciando y es bueno que tengan conversación o, por ejemplo, para aprender idiomas. Tu asistente de conversación te va a dar clase de conversación de inglés gratis, con horario ilimitado y corrigiéndote cada vez que digas algo mal.
Pero a la infancia (ya tardamos en prohibirlo a los niños) y a la adolescencia la va a destrozar. Las amigas virtuales siempre, siempre, van a ser más comprensivas, más «majas», con más conversación, con más «todo» que una amiga real. Estamos empezando a criar a una generación a la que la gente real, la gente de verdad, le va a parecer sosa, aburrida, antipática y anti-empática en comparación con sus amigas virtuales. Gente a la que si no se les da siempre la razón y si no se considera a su alrededor que son «el centro del mundo» (que es lo que hace la amiga virtual), no estarán a gusto con la gente real. Al tiempo.