Te lo piden los niños y tu respuesta es: ni de coña! Te pregunta tu marido si lo pide, y en lugar de contestarle de la misma manera, te encoges de hombros y le dices que lo pida! En ese momento es cuando él te estaba preguntando y tú no le dijiste nada! Así que no le eches la culpa a él, que la que no habló claro, fuiste tú!