Pues imagínate haber dejado el trabajo que te gusta por otro que lo único bueno que tiene es que te permite conciliar. Cambia las extraescolares de tus hijos por las terapias que recibe mi hija para su discapacidad y el mes de agosto en lugar de irte de vacaciones te lo pasas limpiando viviendas de uso turístico ( al igual que puentes y fines de semana), para poder pagar esas terapias. Y luego vivir con la incertidumbre de que pasará cuando ya no estés.
Si estáis todos sanos, tenéis techo y trabajo, da gracias y disfruta lo que puedas.