En fin, sin comentarios. La gente como tú dice que las gordas necesitan hacer ejercicio. OK. Ven a una gorda bailar en insta (bailar es ejercicio) y ya está haciendo apología de la obesidad. Enseña el super conjunto preciosísimo para el gym que se ha comprado gracias a que ahora hay tallas para nosotras (antes era imposible encontrarlas) y eso también es apología de la obesidad. Sale comiendo una tostada de aguacate y eso también te parecerá apología de la obesidad porque, claro, cómo se le ocurre a esa gorda comer hidratos y grasas (por mucho que sean grasas saludables). Es que la apología de la obesidad es el nuevo «cómo se te ocurre ser abiertamente queer, ¿es que nadie va a pensar en los niños?»
Pues mira, te puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que está gorda bollera no ha hecho que ninguna niña ni adolescente quiera pasar al lado oscuro. Nadie me ha visto vivir mi vida y ha dicho «joder, quiero ser lesbiana» ni «joder, quiero ser gorda». Vivir tu vida sin esconderte como si fueras un monstruo no es hacer apología de nada, José Luisa.