Si no le habías dicho nada nunca, eres una tía que siempre se ha mostrado natural, y un día de pronto le apareces con los labios rojos e hinchadísimos (dices que te lo acababas de hacer), puedo entender la cara de sorpresa e incluso de disgusto MOMENTÁNEA.
Dicho esto, todo lo que pase de ahí no tiene perdón: es tu cuerpo, es tu decisión, puedes hacer lo que te de la gana y no tiene ningún derecho de machacarte. Es mala persona y bastante idiota si dos meses después sigue insistiendo con el tema, debes pararle los pies y que no se crea que puede opinar negativamente de tu cuerpo, ni siquiera insinuar que le das asco.