Me encantan ese tipo de fiestas.
Encargas cuatro cosas, preparas una paella, y fiesta gorda.
Mucho más sencillo y divertido que una boda en un local carisisimo, con una etiqueta muy muy estricta y sin personalidad ninguna.
Que la carpa es cutrona, y las luces son poco Instagrameables? Ningún problema, porque ahí hay amor y cariño.
Y eso es con lo que se quedan los invitados.