Su madre le lleva poniéndole límites toda la vida y por eso no la rechista, y tú no… el problema es que la dinámica está ya establecida y ahora va a ser difícil cambiarla. La próxima vez que te grite exige respeto, o si no habrá tal consecuencia y cúmplelo… y si no cambia, pues te toca conformarte o replantearte esa relación.