Entiendo que a la pareja que se casa le hace muchísima ilusión su día, pero para la mayor parte de sus invitados es una boda más. Que cada uno se case como quiera, pero si ya me parece bastante «putada» que me inviten a una boda, imagina si me pretenden imponer el vestido…
A lo mejor quiero ponerme un vestido que ya tengo; o me compro vestido nuevo pero que me encaje con el bolso y los zapatos de otra ocasión.
Con el desembolso económico que supone una boda, con que te acompañen y paguen la entrada (llámalo regalo si quieres), debería ser más que suficiente.
A todas las parejas les parece que su boda va a ser única y luego son todas iguales: se pone de moda el photocall, pues en todas; el candybar… la barra de sushi o de vermú… las bengalas de colores… ¡Cuánto daño han hecho las redes sociales!
¡Qué vivan los novios… Y que dure!