Por eso, salvo a la gente de confianza, NUNCA hay que contar problemas ni apuros. La gente no quiere ayudarte ni aconsejarte ni comprenderte, ni empatizar. La gente quiere sentirse superior a ti en algún aspecto. Igual que te pasa con los niños, pasa en todos los ámbitos «uf, estoy dejando de fumar y tengo una ansiedaaaaad… huy, pues yo lo dejé sin problema, dije «el último» y ni ansiedad, ni subida de peso, ¡es tener fuerza de voluntad!». Así que contad sólo alegrías, que es lo que les jode.