Ahí va mi opinión impopular de la semana, aunque me voy cambiando de usuario para que no me tengáis por la hater oficial del foro jejeeje. A lo mejor me ponéis a parir en comentarios, a lo mejor me dais la razón.
Existe un tipo de madre que se ha cruzado en mi vida una y otra vez en los últimos tres años, desde que fui madre. Voy a describirla sin nombrar a nadie, pero cualquiera que haya llevado un bebé a un parque sabe EXACTAMENTE de quién hablo.Es esa madre que cuando tú cuentas algo que estás pasando con tu hijo, siempre, SIEMPRE, suelta un comentario que empieza por pues yo con los míos no tengo esos problemas. Va variando según el tema. Yo con los míos duermo toda la noche desde los tres meses. Yo es que ni idea porque los míos comen genial. Yo es que los berrinches no sé lo que son, es que hay que saber ponerles límite desde el principio. Yo con los míos nunca he tenido que usar el móvil en un restaurante, es cuestión de educarlos.El yo con los míos. Es la frase de una superioridad sutilísima, vestida de cada niño es un mundo, pero que en realidad está marcando una jerarquía clarísima. Ella con los suyos, no tiene problemas. Tú, con los tuyos, sí. Por lo tanto, conclusión implícita: el problema no son los niños. El problema eres tú. Oleeee tu toto moreno.
El segundo: la invalidación pura y dura. No existe versión amable de la frase. No dice vaya, yo también tuve esa época, qué agotador. No dice cada niño es distinto, imagino lo duro que estás llevando esto. No. Dice a mí no me pasa y lo dice rapidito, como si fuera una información útil, cuando en realidad es un cierre de conversación con llave.El tercero: el implícito de «cuestión de educarlos». Porque muchas veces la frase no acaba ahí, qué va. Acaba con un consejo no pedido, una moralina suave, algo que resuma por qué su método es superior al tuyo. Es que yo desde el principio he sido muy firme. Yo les noto cuando van a hacer algo mal y les paro antes. Es cuestión de rutinas, hay que darles rutinas. Como si nosotras, las otras madres, con nuestros hijos durmiendo fatal o comiendo poco o pataleando en el súper, no hubiéramos probado rutinas, firmeza y todas esas cosas.Lo que más me jode no es ni el mensaje, es el momento. Porque estas madres no aparecen cuando estás bien, qué va. Aparecen cuando estás mal. Cuando te ven contando hecha polvo que tu hija lleva seis noches despertándose cuatro veces. Cuando te ven en el parque al borde del llanto, porque el niño lleva 40 minutos chillando por una galleta de chocolate. AHÍ es cuando entra la frase. Como francotiradora esperando el momento.
A las madres que estáis leyendo esto con un hijo que duerme bien, come bien y no tiene pataletas: aplausos, de verdad, qué suertaza. Pero GUARDÁOSLO. Hay una diferencia ENORME entre vivir bien la maternidad y restregársela a la vecina. Y si la vecina está hundida hasta el cuello, pues todavía peor. Un poco de empatía, mi arma 🙄
