Mira, si le molesta, que se compre un chalé. Ah, ¿que no puede? Pues entonces es que es pobre y le toca joderse, no hay más. Tus hijos tienen perfecto derecho a jugar a las once de la mañana un sábado, estaría cojonudo. Si le parece pueden jugar de cinco a seis de la tarde y ya.
Estás en TU CASA y en tu casa haces lo que te da la gana. Ignora la nota y punto. Y si te dicen algo a la cara, les dices a todo que sí, que no se preocupen, que harás lo que esté en tu mano y luego pasas del tema. Es lo mejor para vivir feliz.