No creo que sea buena idea ni que le des un ultimátum (¿hola?) ni que te pongas a hablarle de la pena que te da que los invitados se gasten el dinero, qué sentido tendría eso, ¿hacerla sentir peor aún? ¿bloquearla más?
Lo que puede ayudarla es que repaséis juntas las posibilidades, la manera de hacer las cosas, para que vea que no es el fin del mundo cancelar la boda, que no sería la primera ni la última; o para que recupere la seguridad en casarse, lo que sea que pase.