La custodia compartida no es repartir a los niños como si fueran un 50/50 para que quede bonito sobre el papel, es pensar en qué les da estabilidad de verdad. Si han estado siempre con su madre, con sus rutinas y su día a día organizado alrededor de ella, cambiar eso de golpe para cumplir con una idea de igualdad no es justo, es descolocarles. No se trata de apartar al padre, sino de entender que el tiempo y el cuidado previo importan, y que la estabilidad de los niños pesa más que el reparto “equilibrado”. La compartida funciona cuando ya existía ese equilibrio desde antes, no cuando se intenta imponer después porque suena bien. Aquí no va de lo que quieren los adultos, va de lo que necesitan los hijos, y a veces eso no es vivir con una maleta a cuestas ni los experimentos, necesitan a alguien que les entienda, q sepa calmarles, que sepa que les gusta sin tener que empezar de cero cada semana