Te has comprado un gato (mal).
Has adoptado a un segundo gato sólo para que la gente no piense que eres una «compra-animales» y limpiar tu conciencia, en plan «mira, también sé adoptar».
Has abandonado al gato que más te molestaba.
En el proceso, tu marido y tus hijos han tenido que aguantar una casa sucia, meada, con cosas rotas, por tu capricho.
Y tu post es «mirad qué cosas me pasan por ser buena persona, y ahora nadie me soluciona mis problemas, es que la gente es malísima, no como yo que soy buena y altruista».
Para flipar.