Oye, ¿no puedes venir a las islas un fin de semana para verlo?
¿Por qué no tienes con él una conversación de este tipo? «Vamos a hablar. Quiero que me digas qué necesitas para salir de ahí. No quiero que me digas lo complicado que es, ni lo mal que está ella ni si tú te lo has buscado. No quiero oír nada de eso. Solo quiero que vayas enumerando qué necesitas para salir de ahí. Vamos a enumerar los pasos que habría que dar. Ya está, sin quejas, sin lamentaciones. Sin pensar si es complicado o si es fácil, o si te parece imposible. Lo vamos a enumerar todo y lo apuntamos en un papel. Así creamos una hoja de ruta para que tú poco a poco vayas moviéndote y no te resulte tan complicado.»
Pero vamos, ya esta última idea es como un tiro al aire. Porque repito autora, te entiendo y entiendo tu preocupación. Es tu hermano, coño, claro que te preocupas. No es fácil desentenderse.
Solo que tu capacidad de acción llega hasta cierto punto y el resto depende de él. Así que toca o seguir ahí escuchándolo, apoyándolo y hacerle sabe que les tiene a ustedes y que quieren lo mejor para él; o pedir un tiempo.
Un beso.