Échalo.
Llama a tu madre, hermana, mejor amiga o persona en quien confíes. Llámala, dile que es urgente, que vaya a tu casa, se lo cuentas, que te ayude a echarlo, a explicarle con mucha claridad que se tiene que hacer una maletita y se tiene que largar.
No te lo calles, no lo escondas, no lo tapes. Que se sepa. No ha tenido vergüenza para hacerte esto mientras estabas embarazada y mientras estabas recién parida, que dé la cara ahora. Si no haces nada y te quedas ahí con él te puedes arriesgar a coger una depresión de caballo, en pleno postparto, que te impida cuidar de ti misma y CUIDAR DE TU HIJO.
Apóyate ya mismo en los que te quieren, cuéntalo, mueve ficha. Te mereces estar tranquila con tu bebé. Que se vaya.