Naneki: una cosa es no intentar cambiar los hábitos del otro y otra muy distinta ponerse a comprar todas sus guarradas favoritas Y RESTREGÁRSELAS POR LA CARA. Eso es de ser un gilipollas integral. Él puede seguir comiendo lo que le salga de los cojones, pero si la quisiera un poco lo haría de otra forma.
Maros: ponle el nombre que quieras, pero déjalo porque no te quiere una mierda.