Es que no hay debate. Mi suegra (la madre de mi ex marido) era una señora maravillosa, no he tenido queja jamás y le he dejado a mi hija todas las veces que ha sido necesario sin ningún pero, la he querido muchisimo y hemos sido familia incluso después de divorciarme de su hijo (que para nada merecía a esa madre). Pero mi madre, ¡era mi madre! Lo sabía todo de mi, teniamos una relación de confianza absoluta, hablábamos de todo lo que se os pueda ocurrir, e incluso teniendo muchisima confianza con mi suegra, nunca hubiera podido ser lo mismo.
Supongo que las que no se llevan bien con su madre tendrán otra visión, pero en mi caso la cosa está clarísima.
Por cierto, las señoras que nacimos en los 60 no somos todas iguales ;-)