Vaya mierda de amiga. Le pagas la cena y encima se queja. De desagradecidos está el mundo lleno. No le vuelvas a pagar ni una aceituna y ya verás como vuelve con el rabo entre las piernas pidiendote salir «como antes». Y si al final volceisa salir pero pagando cada una lo suyo preparate para ir al burguer king, al 100 montaditos o al kebab de vuestro barrio.