Tengo una amiga, muy amiga, que está pasando por un mal momento, tanto económica como sentimentalmente.
Y como en mi grupo de amiguis tenemos el lema de que “la que puede, puede, y la que no, pues se le ayuda para que pueda”, nos hemos encomendado la tarea de acompañarla en su vida social, para que no se encierre. Ella también lo ha hecho por nosotras, así que, cómo no hacerlo por ella. Para eso están las amigas.
Como yo soy la que actualmente no tengo pareja ni hijos, ni falta que me hace, soy la que más tiempo libre tengo y la que más quedo con ella. Y, sin querer presumir, la vida no me va mal, así que cuando salimos, suelo hacerme cargo de la cena, y le dejo a ella la copa de después, para que se resienta menos su bolsillo.
Bueno, pues el otro día me enteré que mi gesto de buena voluntad, según mi amiga, es un error catastrófico. Porque ligar puede ser complicado, eso lo sé. Lo que no sabía es que podía ser culpa mía que mi amiga no ligue… mía y de mi tarjeta.
Según su teoría, no liga cuando va conmigo porque soy yo quien paga la cuenta.
“Como pagas tú, piensan que somos pareja”. Yo que lo hago por comodidad y buena fe y resulta que ella se incomoda con mi gesto, amén de que le arruino la vida sentimental, porque la anulo como mujer disponible.
Acuérdate del camarero de la semana pasada. Que estaba todo buenorro él. Que nos servía de manera especial, muy entregado (según ella), que no paraba de hacer bromitas y que me miraba muy intensamente, que seguro que estaba a punto de pedirme el teléfono. Pero cuando pediste la cuenta y sacaste tú la tarjeta, se acabó el cortejo, le cortaste el rollo totalmente, y ya casi ni se despidió cuando nos fuimos,
Yo no me di cuenta, la verdad, pero si ella lo dice… Que como no estoy interesada en estar en el mercado, que no me fijo en estas cosas. Y le obligo a estar con el radar puesto a ella en todo momento para que no se le pase por alto algún posible objetivo. Y le resulta extenuante.
Por lo visto, intimido a los hombres (se cohíben, pobrecitos ellos) porque doy una imagen demasiado dominante y, al pagar la cuenta, proyecto energía de novia oficial. Que nadie se le acerca es por mi culpa, porque al sacar la tarjeta, le cierro el mercado. Me cago en la leche, al parecer, invitar a una amiga es el nuevo estado civil…
Yo la quiero mucho, y sé que todos los argumentos de esta bronca no se los cree de verdad, que pagó su frustración conmigo porque soy la que estoy más con ella y porque hay confianza, pero después de escucharla, de dejarle decirle todas las tonterías que se le pasaron por la cabeza, me vi en la obligación, como buena amiga que soy, de ponerle los pies un poquito en la tierra.
Le dije que igual el problema no era pagar la cuenta y que, quizás, estaba buscando culpables donde no tocaba. Que yo salía a cenar y a hablar con mi amiga. No sabía que esas quedadas eran únicamente para que ella consiguiese ligar. Pero que, si ese era el caso, primero, tenía que haberme avisado, y segundo, me parecía un tanto egoísta por su parte pretender que todo girase en torno a ella.
No le gustó mucho lo que le dije y ahora lleva un par de días que casi no me habla. Sé que se le pasará, porque somos amigas, pero estoy muy tentada de que, la próxima vez que me diga que salgamos, pasarle la cuenta a ella. A ver si, con un poco de suerte, además de la cuenta, le salen pretendientes. Qué pensáis