Hola Ana! Tranquila que lo que te pasa no es nada raro. Yo también soy como tú, me encanta currarme hasta el más mínimo detalle. El problema de hacer eso, es que inconscientemente esperamos lo mismo o algo similar de la otra persona y no nos damos cuenta de que cada persona es un mundo. Hay gente que no le da importancia a eso. Para este San Valentín me lo he currado muchísimo y en parte esperaba una sorpresa por su parte ya que en Navidad se olvidó de comprarme al menos un detalle. Y no ha sido así. Así que cuando me dio ayer el regalo, puedes imaginarte mi reacción. Lo primero que pensé fue, en serio? Y estuve un poco chof el resto de la noche. Encima le hice sentir mal, porque me dijo que que su regalo nada tenía que ver con el mío y que estaba decepcionado consigo mismo. Puedes entender cómo me hizo sentir eso, sin pretenderlo le hice sentirse mal y yo me sentí la peor persona del mundo en ese momento, ya que al menos tuvo un detalle. Y hoy, al despertar me he dado cuenta de que si estoy con él es por muchas otras cosas buenas. Como tú bien has dicho, alguien que te hace reír merece estar en tu vida. Si es capaz de hacerte sacar algo bueno de cualquier problema que tengas es el adecuado. Así que tenemos que aprender a no fijarnos tanto en esos detalles y a ser felices con lo que tenemos y no con lo que esperamos. Si te aporta cosas buenas en tu vida y eres feliz con él… ahí tienes tu regalo. San Valentin no es más que un día cualquiera en el que la sociedad ha impuesto que lo correcto es salir a cenar y hacer un regalo. Preocupémonos más de lo verdaderamente importante y agradezcamos lo que tenemos y no lo que nos gustaría tener, que todo es una utopía. Saludos