Pues yo soy «el daño colateral». Mis padres llevaban 30 años juntos cuando a mi padre le diagnosticaron cáncer y se fue en cuestión de 2 semanas. Mi madre tenía pareja 1 año después y a mí en ningún momento se me pasó por la cabeza ni siquiera pensar que fuera pronto o pudiera estar mal. Creo que las circunstancias la llevaron a buscar en otra persona la compañía que ya no tenía porque ninguno de sus hijos vivíamos en casa con ella y ese señor la ayudó a superarlo de una manera que nosotros no podíamos hacerlo. A veces hay que ponerse en la piel del otro.