MADREEEEEEE, se me ha erizado todo el cuerpo en este momento del capítulo:
Mientras esperaba la cola apoyando un hombro en la pared, noté una mano que me sujetaba por la cintura.
No necesitaba mirar, reconocía perfectamente esa forma de acariciarme. Notaba su respiración en mi nuca mientras me susurraba al oído:
-Sé que corro el riesgo de cometer un error, pero no lo soporto más, necesito tocarte, necesito sentirte.
Acaricié su mano entrelazando sus dedos con los míos y apreté fuerte, deseando que entendiera que no quería que me soltase nunca.
Apoyé la espalda contra la pared y él se puso frente a mí colocando sus manos en mis caderas.
Mantenía la mirada fija en mis ojos, y yo ya no podía pensar en nada más que no fueran sus besos.
Me encanta tu forma de escribir tan fresca, desenfadada y nada encorsetada de la que muchas veces pecan los escritores.