Te comprendo perfectamente.Cada persona tiene unos estándares de limpieza y orden.Puedes mirar lo positivo de la situación y acabar con la desigualdad en el reparto de tareas, intentar no obsesionarte, no pasa nada, relativiza un poco. Si no te gusta como hace las cosas, enséñale, no lo rehagas tú después. Si nunca hace las cosas, nunca las hará bien, la práctica lo es todo y con refuerzo positivo se consigue mucho.A ver si educamos a nuestros hijos desde chiquititos en la igualdad de una vez por todas y dejamos de fabricar inútiles…que el trabajo doméstico es universal, indispensable y de supervivencia.