Como madre, tengo dos comentarios que hacer: siempre quieres lo mejor para tu hija. Quieres verla feliz, con un trabajo que le permita tirar adelnte su vida, limpita y bien guapa. Por ella, porque es la niña de tus ojos. Y, a veces, con ese bien en la mente, decimos cosas mal expresadas que hieren mucho. El objetivo es bueno, te lo aseguro, pero las formas lo pervierten por completo. Otra posibilidad es que tu padre no tuviera ese bienestar tuyo en mente, sino que fuera de esos del Pleistoceno que criaban hijos para que encajaran en el molde que ya tenían preparados para ellos. Tenían que ser abogados porque venían de familia de abogados y esas cosas. Lo mismo con el aspecto físico: se imaginaban una hija que encajara en SU ideal de belleza para lucirla del brazo por el barrio. Y, si no eres abogado o no encajas en el canon, se sienten defraudados.
Bueno, querida, como tú has dicho, es SU problema, no el tuyo, si él es de los segundos. Duele porque estás enviando a paseo a tu propio padre, pero eres tú y es tu vida.
Dicho esto, sí que creo que sabes que con ese peso sufrirás consecuencias (dolor de articulaciones, etc.). Yo sí que tendría en mente intentar adelgazar cuando tuviera el estado de ánimo necesario. Por mí, no por mi padre. Eso sí, a veces las cosas no se consiguen porque tenemos ansiedad o lo que sea. Pues también somos humanas. Tengamos el objectivo presente pero mimémsnos y disculpémonos cuando no lo consigamos