Puede ser simplemente cuestión de tiempo. Como ya han dicho antes a veces al principio cuesta adaptarse a ciertas posturas, en mi caso también fue así y en unos meses me fui adaptando.
Podéis probar posturas en las que la penetración sea parecida a la del misionero pero menos profunda, quizá estando los dos de lado uno frente al otro o haciendo el misionero pero con él de rodillas. Seguramente os iréis adaptando poco a poco, ¡paciencia y a disfrutar!