Mira, yo te escribo en un momento en el que me siento libre de mi hija porque la tengo durmiendo plácidamente (me ha costado conseguirlo, así que lo aprovecho a lo máximo). Y te digo que, cuando son tus hijos, las percepciones cambian por completo. A mí tampoco me gustan los niños, en serio. Ni cerca los quería excepto a mi sobrino. Me quedé embarazada por accidente total y me estoy comiendo la crianza yo sola, que el padre ya tal, con lo cual puede ser hasta más duro que hacerlo en pareja, pero te digo desde ya que no cambio ni un minuto con mi hija por nada del mundo. Tiene casi tres semanas y desde el día 1 duerme conmigo, y me encanta ese momento. Verle la carita, ver que está confortable, que crece y que está bien. Me ha cambiado la vida, en serio, pero no lo cambio por nada.
Eso sí, hay que tenerlo seguro porque es difícil, y si se duda es mejor no tenerlos. Nadie tiene por qué juzgarte porque es tu decisión, y será acertada.