Antes de nada, decirte que eres muy valiente por reconocer y poner palabras tan honestas a todo lo que te pasa.
Yo te diría que, si no lo has hecho, consultes con médico de cabecera, psiquiatra, trabajadora social, etc. Para que se pongan en marcha los apoyos que ella y tú necesitais.
A partir de ahí, y aunque suene duro, te tendrás que plantear que tú madre es dueña de su vida y de su dolor, y q no tú vas a tener el poder de hacerla cambiar si ella no pone de su parte y lo desea.
Es un trabajo personal muy duro (te lo digo desde la experiencia personal con dos personas muy cercanas) pero hacer un trabajo de desapego es indispensable para aprender a separar lo propio de lo ajeno.
Te deseo suerte y ánimo, bonita.