Mi opinión es que si es algo de tu vida que te hace daño, deberías dejarlo. Si es algo que está ahí y que decides disfrutarlo cuando se presenta: esto es, lo pasas bien con él cuando os véis, pues opino que no es tan malo, siempre y cuando sepas gestionarlo emocionalmente, sin enganches chungos, egoístamente-si se quiere llamar así. En definitiva, sin caer en la esclavitud de la dependencia y del autoengaño.