Yo también viví en muchos países en poco tiempo, siempre en movimiento y siempre soñando con el próximo destino. No le veo nada malo, he aceptado que el movimiento y la falta de raíces es parte de mi y de mi herencia y lo asumo. Eso sí, la vida te acaba por pillar y en cuanto pares de correr el tsunami emocional que vas dejando atrás sin darte cuenta y convencida de que ya lo has superado te atrapa y te da un buen revolcón. Frena un poco, date tiempo de vivir todas esas emociones, deja que un psicólogo te ayude a digerir y luego sigue moviéndote. Transforma la insatisfacción en curiosidad, disfruta dónde estás pero no te tortures por querer ver más lejos, forma parte de quién eres!