Habla con ella con educación y explicándoselo todo bien claro, que lo primero es comunicarse, pero si no cambia, hazle tu a ella lo mismo. Es decir, háblale cada 2×3 para quejarte, para contarle penas(invéntate y cuanto más tontas mejor), para mandarle frases tristes y negativas… Ya verás que ella también se cansa, porque normalmente los que van así luego son los primeros que no aguantan los dramas de los demás, ya que tienen que ser los protagonistas siempre.