Olvídate de él. Que desaparezca antes de que nazca el niño es lo mejor que te ha podido pasar. Más tarde habría aparecido otra excusa igual de absurda y habría desaparecido igual. Aún tienes algo de tiempo para planear tu vida con tu hijo pero no cuentes con él para nada. Y después que no venga reclamando. Mejor sola que mal acompañada.