En primer lugar, que sepas que controlar el móvil y las comunicaciones de otra persona es denunciable. Ahora ya está hecho, pero lo digo para que no le cojas el gusto como procedimiento para ver si tu pareja es de fiar o no.
Dicho esto, la cosa está muy clara: para él, sigues siendo su follamiga. Se te folla a ti y a cuantas más quiera.
A partir de ahí, tú misma tienes que decidir si te compensa ser un guisante más en su menestra de verduras o preferirías ser plato único.