No eres ninguna enferma. El primer recuerdo de excitación que tengo es tener unos cinco años y ver en la tele a dos vaqueros violando a una India y sentir esas cosquillitas. El permiso para hacer lo que quiera mientras duermo lo tiene mi marido y me encanta cuando lo usa, y cuando se lo retiro por unos días, pues deja de usarlo. Lo del cuello que nombras es una practica habitual, prueba técnicas de bondage soft, o simplemente, sin complicarte atarte las manos con pañuelos suaves, disfrutarás mucho!.
Mientras esté claro, consentido y no pude del sexo, ¿Qué problema hay?
La fantasía es fantasía y no tienes por qué juzgarte a ti misma por lo que te guste en la cama, que hay gente que come caca y luego no te la sirve en la mesa!! ¡Menos chorradas señoras juzgantas!